III CONGRESO NACIONAL ESTADO Y POLÍTICAS PÚBLICAS (FLACSO)

#Mesa: PRÁCTICAS DE RESISTENCIA Y EJERCICIO DE LA AUTONOMÍA EN UN CONTEXTO NEOLIBERAL. Martes 30 de Octubre de 2018.


EXPOSICIÓN DE VALERIA SALECH, MAMÁ CULTIVA ARGENTINA - Elaboración de documento: Comisión de Género de Mamá Cultiva Argentina


Mamá Cultiva Argentina nació como sujeto político en marzo de 2016 para pedirle al Estado que nos garantice el acceso a la terapia con cannabis, de todas las maneras posibles, pero sobre todo a través del autocultivo. El Gobierno, en ese momento, nos respondió con una Ley (la 27350) que no incluía directamente el autocultivo, pero que aparentaba un avance en la materia.

Somos una Organización No Gubernamental AUTOGESTIVA (por el momento no recibimos financiamiento institucional de ninguna índole) y con PERSPECTIVA DE GÉNERO cuyo objetivo es difundir el potencial terapéutico de la planta, haciendo hincapié en el autocultivo como medio de acceso a la terapia, pero también nos encargamos de contener y orientar a miles de familias que se acercan a los talleres informativos en busca de un alivio que no encuentran en la medicina alopática (hegemónica-occidental).

Entendemos que este modelo médico autoritario y mercantilista ha llevado a una situación de crisis y decadencia al sistema de salud y lo supimos cuando la sociedad corporativa médica se sintió fuertemente desafiada por nuestra planta, no pudiendo tolerar ni soportar que le quitaran la patente del conocimiento.

NUESTRO DESCUBRIMIENTO

La planta puede detener la migraña crónica de una persona que vivió con dolor durante años llenándose de pastillas que complicaban su cuadro clínico. Puede frenar un cluster de 300 convulsiones en un bebé con síndrome de West inútilmente medicado. Hemos visto a la marihuana detener los movimientos involuntarios de una adulta con Parkinson, de una abuela con Huntington, de una joven con esclerosis múltiple.

Cuando hicimos ese descubrimiento, al mismo tiempo descubrimos que no era una novedad: la planta tiene 5000 años de historia de uso medicinal. Descubrimos también en el hacer y el deshacer, en fallar y volver a intentar, en probar una y otra vez, que la planta tiene muchas variedades de distintos fenotipos, que impactan de maneras diferentes en nuestros organismos y que no hay una variedad por patología sino que cada persona encuentra la variedad que más y mejor le sienta. Esta aptitud que tiene la planta de adaptarse a cada quien, esa variedad de cannabinoides, hace que no pueda estandarizarse, no pueda sintetizarse y no se pueda rotular. La planta no se adapta ni encaja en el sistema médico científico hegemónico: LA PLANTA INCOMODA Y SOSTIENE LA INCOMODIDAD.

Por este motivo peleamos por una ley que contemple el uso del CANNABIS PARA LA SALUD a través del autocultivo. PORQUE SABEMOS QUE EL AUTOCULTIVO ES LA HERRAMIENTA CLAVE PARA ENCONTRAR LA PLANTA QUE CORRESPONDE A CADA USUARIE. Sabemos incluso, porque lo comprobamos, que el extracto de una misma planta no se adecua a dos personas con la misma problemática de salud.

Consideramos, además, al autocultivo como una herramienta fundamental de empoderamiento: por fin entendimos a nuestras ancestras, su relación con la tierra y las plantas, la producción de sus propios alimentos y sus medicinas. Escuchamos a nuestras compañeras ecologistas y ecofeministas, comprendimos la lucha de la mujer en el campesinado, en trabajos rurales, donde tienen el control sobre su alimentación, ejercen soberanía. EL AUTOCULTIVO ES EN SÍ MISMO UNA HERRAMIENTA QUE ROMPE CON LAS LÓGICAS CAPITALISTAS Y PATRIARCALES.

Nuestra principal tarea ES ACOMPAÑAR en el camino de la autonomía y el empoderamiento en los tratamientos porque crecimos con la planta: conociéndola, equivocándonos, probando, observándonos. Ahora buscamos horizontalizar nuestras prácticas, compartir conocimiento, para que las personas que se nos acercan entiendan que no somos guías ni poseedoras de un saber instransmisible, sino compañeras de camino.


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DEFENDIÉNDONOS


Desde el año 2016 estamos defendiéndonos de las políticas neoliberales que nos sacuden como país y nos restan dignidad. La prueba más contundente es la de la quita de pensiones. El Estado utilizó un decreto de la época del menemismo (432/97) que establece criterios muy restrictivos para el otorgamiento de pensiones. Más allá de esos criterios, hay una concepción discursiva: el Gobierno Nacional comenzó a hablar de ’invalidez laboral’ en lugar de ‘discapacidad’. Al no poder trabajar por ser menor de edad, une niñe o adolescente no sería sujeto destinatario de esta pensión. A esto se suman las quitas de prestadores, suspensiones de pagos a transportistas, todas cuestiones que apuntan a complejizar el acceso y dificultar los derechos de las personas con discapacidad en todo el país.


También en el campo de lo discursivo, existe un prejuicio muy grave que une la discapacidad con la vagancia, que es una violación por parte del Estado. Nuestro país está obligado por la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (Naciones Unidas) a llevar toma de conciencia y sensibilización sobre el tema. Hablar en términos de merecimiento y capacidad de trabajar sitúa el tema en terrenos que rozan el segregacionismo y la discriminación.



RESISTIENDO

Nuestra resistencia tiene lugar en nuestra práctica cotidiana de empoderamiento con la planta, pero también en la calle (participando de actividades públicas), en las redes (con información accesible y responsable), en talleres de información y cultivo y en Espacios de Contención y Orientación que brindamos en nuestra sede, en los cuales buscamos transferir la experiencia de la autonomía sanitaria para quienes se acercan a nosotres.


Resistimos desde la certeza de que no hay autonomía sin contemplar el autocultivo como una pata más de una triada que debe existir en un país que democráticamente pone a disposición herramientas para la calidad de vida: autocultivo, producción pública de medicamentos y también producción privada en manos de empresas con regulación de precios desde el Estado.

Nuestra experiencia es de construcción colectiva de conocimiento, un entramado, una red que se multiplica en cada patio, en cada balcón, en cada terraza de nuestro país. Porque no podemos pelear con las mismas armas que las del poder de turno, que es cruel, que nos quiere invisibilizar como cuidadoras y como alternativa a la deshumanización, peleamos como mujeres: resistiendo amorosamente a través de la transmisión de lo que aprendimos en nuestros cuerpos.


ESO QUE LLAMAN AMOR ES TRABAJO NO PAGO


Desde la sanción de la Ley 27350 de cannabis medicinal recibimos unas 2500 consultas mensuales en nuestras redes, de las cuales MÁS DEL 75% SON DE MUJERES CUIDADORAS. Mujeres que tienen a su cargo el cuidado de hijes, madres, abueles, y parejas. Es necesario hablar del rol de las cuidadoras, ese impuesto invisible de salud que el Estado sigue sin reconocer: sabemos que somos las cuidadoras que sostenemos esta sociedad capitalista reproduciendo nuestro trabajo.


Venimos a traer la voz de aquellas mujeres madres cuidadoras que el sistema invisibiliza y acalla, que choca y destroza una y otra vez la decisión sobre nuestros cuerpos, que aliena la reproducción de la vida, porque decide que la vida es también algo a explotar.


Venimos a hablar de libertad, venimos a plantear autonomía de nuestras decisiones, de nuestros cuerpos y de nuestros tratamientos. Una autonomía que rompe con los términos de la obediencia que se impone para disciplinar nuestra experiencia vital. Venimos a ser desobedientes en este ejercicio político de decisión sobre nosotres ,entre nosotres y para nosotres.


Para quienes integramos Mamá Cultiva Argentina, la resistencia contra el modelo neoliberal significa habilitarnos la autonomía para la salud, una forma distinta que no excluye, que integra, que empodera y busca el equilibrio. La planta es feminista. Mamá Cultiva Argentina es una experiencia de feminismo explícito, dado que nosotras, las cuidadoras, tuvimos que tomar el tratamiento en nuestras manos para autogestionarnos bienestar.


Lo que logramos con esta terapia fue paliar síntomas que ni tomando cuatro o cinco medicamentos combinados podíamos aplacar. Logramos humanizar al ser que sufre, en vez de dormirlo, visibilizamos en vez de tapar. Esta planta desobediente y revolucionaria nos liberó del sistema hegemónico capitalista dominante y nos paró en otra vereda desde donde ahora vemos con total claridad todas sus fallas, todos sus intereses, toda su imposición y toda su violencia.


Aprendimos a convivir con la enfermedad de manera saludable, nos salimos del binomio salud- enfermedad porque NO EXISTEN ESTADOS DE NORMALIDAD Y ANORMALIDAD MÁS ALLÁ DE LOS PARÁMETROS CONSENSUADOS A PARTIR DE LAS RELACIONES DE PODER. Hoy, empoderadas en nuestros tratamientos, le queremos devolver a la medicina hegemónica con un moño todos sus diagnósticos. Ya no demonizamos la enfermedad, la normativa no es más nuestro objetivo, le devolvemos al sistema todo lo que clasifique la normalidad.


CELEBRAMOS Y REIVINDICAMOS NUESTRAS ANATOMÍAS DIVERSAS, PORQUE HEMOS COMPRENDIDO QUE LA HISTORIA DE LA MEDICINA NO ES MÁS QUE DISCIPLINAMIENTO PATRIARCAL PRODUCTO DE UN SISTEMA EN EL CUAL NUESTROS CUERPOS SON TERRITORIOS DE DOMINACIÓN. En nuestra lucha, recuperamos nuestro derecho al bienestar. Cultivar nos hace sentir gestoras de nuestra armonía, nos empodera y empoderar a las mujeres es cuidar a quienes nos cuidan, porque cuidar del otre es un acto político, y es nuestra bandera.


Salud.